El lenguaje es un puente,
un puente que nos lleva a otro suelo:
un suelo desconocido,
a veces hay que caminar descalzo
y absorberse en la tierra,
llorar las lágrimas entrañables,
son como tumores
destruyen, crecen,
son esas almas silenciosas
que piden una velita encendida.
No hay más agrado tan sublime
que se termine el triste pesar.
Aunque la vida no se acaba,
el puente pronto cruzará
a los dominios perdidos
de nuestros recuerdos.
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