Cálida la noche está
acogedoras palabras.
Locas, desenfrenadas,
locas pero con gracia.
Cautivado y silencioso
recibo tan buen tesoro.
Todo esto en una noche,
en una noche placentera.
Arriba corazón,
tu mirada se alegra.
Arriba corazón,
que las penas son negras.
Cuando tus palabras viven
matan la tristeza ajena.
Las mías han perecido
gracias a tu voz serena.
Espero que esta no sea
la última noche, que no sea.
Un coro de grillos
amenizan la noche inquieta.
Se acerca la despedida,
el tiempo se fue de carrera.
Con fuerza afirmo y te digo
¡que eres un alma bella!
Todo eso en esta noche,
en esta noche placentera.
Al Locus Amœnus, Pegado a las rocas, al mar y a las montañas
(A partir del poema "Canto a su amor desaparecido"© de Raúl Zurita)
© Juan Eduardo Apablaza Soto
Derechos Reservados. Prohibida su Reproducción.
viernes, 25 de julio de 2008
UNA CANCIÓN, PARA LA NOCHE PLACENTERA
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